El acervo artístico del BROU está conformado por unas 1300 obras realizadas por artistas nacionales y extranjeros de diversas épocas, distribuidas en las diversas dependencias de la Institución en Montevideo e interior.
María Olga Piria nació el 28 de abril de 1927, en la ciudad de Montevideo. Fue una artista integral, reconocida por sus pinturas y diseños de joyas. A su vez, también se dedicó a la música, siendo profesora de piano y solfeo.
Desde pequeña demostró su interés por el arte, pasando sus días dibujando. Entrada su adolescencia comenzó a estudiar en el Círculo de Bellas Artes y posteriormente fue parte de la Escuela Nacional de Bellas Artes.
Su vida tuvo un quiebre a los 17 años, momento en que, tras el comentario de un allegado, conoció el Taller Torres García y empezó a acudir a su sede situada en el barrio Arroyo Seco. Con Joaquín Torres García como referente, Piria tomó aprendizajes y se formó en pintura y dibujo durante cinco años.
Junto al taller realizó sus primeras exposiciones a nivel nacional e internacional, viajando a diversos países de la región, Europa y África. La artista siempre refirió a sus experiencia en el taller con mucho agradecimiento, subrayando todas las enseñanzas y consejos que recibió en el espacio.
Su afán por aprender y su afición por la música le despertaron una nueva pasión: el piano. Mientras se formaba en artes plásticas, estudió canto y se desempeñó como docente de piano y solfeo en el Conservatorio Kolischer de Montevideo. Asimismo, egresó de la Escuela Municipal de Canto Coral.
La vida artística de Piria volvió a tener un punto de inflexión, esta vez a sus treinta años, cuando se inclinó por la orfebrería. En ese entonces, la artista abandonó el Taller Torres García y se dedicó de lleno al diseño de joyas.
Con su esposo, Carlos Jaureguy, comenzó a realizar alhajas, ellas las diseñaba y él las llevaba a cabo. Durante casi dos décadas trabajó exclusivamente en la producción de joyas, siendo reconocida por el público y consiguiendo diversas distinciones. Obtuvo el Primer Premio en la Bienal Internacional de Artes Aplicadas en 1967 y una Mención de Honor en la edición de 1965. Tiempo después, en 2007, recibió el Candelabro de Oro.
Fue parte de diferentes muestras de orfebrería en Uruguay, en espacios como la Galería Río de la Plata, el Club Uruguay de River y la galería del diario “Marcha”, entre otros.
Volvió a la pintura en 1976, la actividad que más feliz la hizo, como expresó públicamente en varias ocasiones. Su obra “Niña en el jardín” fue destacada con un premio en el Salón Nacional de Bellas Artes de 1981.
Con sus obras plásticas y joyas recorrió el mundo, siendo parte de más de 150 muestras colectivas y 30 exposiciones individuales en Uruguay, Argentina, Estados Unidos, Alemania, Francia, España y México.
Falleció el 30 de julio de 2015, a los 88 años de edad. Un año antes, en una entrevista para el diario El Observador, Piria reflexionó: “Realmente no siento que me quedara mucho por hacer. Pinté, hice retratos, dibujos, diseñé figuras para alhajas. Fui profesora de canto y estuve en un coro. Es decir, hice todo lo que quise. Así que realmente fui muy feliz”.